Feminismo

Gaslighting, el arte de engañar

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Gaslighting es un término que se incluyo en el diccionario feminista a partir de la identificación de ciertos patrones de violencia muy específicos: tratar de alterar la realidad y percepción de la otra persona.

El término se tomó de la película del mismo nombre, donde un hombre que intenta convencer a su mujer de que está loca, manipulando pequeños objetos de su entorno e insistiendo constantemente en que ella está equivocada o que está padeciendo lagunas mentales cada vez que ella menciona estos cambios.

Probablemente en una relación donde se presente esta manipulación, no ocurra como en la película, pero es importante identificar algunos patrones de conducta que nos ayuden a detectar si estamos siendo víctimas del gaslighting.

gaslighting definiciónHace unos días, una amiga escribió al respecto en sus redes sociales:

“La historia es que hay algo clave que complica la identificación de esta violencia cuando una está adentro y casi nunca requiere el uso de violencia explícita, e incluso muchas veces va revestido de un falso buenismo: Yo sólo quiero ayudar, aunque parece que lo hago todo mal; hazme caso, fíate de mí, es por tu bien.

Hay patrones muy claros, el feminismo nos ha dado las herramientas para identificarlos, no somos tontas, mujeres hermosas y poderosas, valiosas en todos sentidos caen en sus garras, confían su cariño y cuidados a sujetos cobardes, incapaces de amar verdaderamente, que saltan de una chica a otra, siempre con el mismo cuento: “mi ex es una celosa, siempre la hacía de pedo”, pero no cuentan cómo ellos crean una red de mentiras y manipulación y cómo, casualmente, no una, dos, tres, cuatro de sus ex’s pasaron por lo mismo.” (Leticia Quiroz)

Alterar la percepción de la realidad no siempre implica un engaño complejo, muchas veces es con pequeñas cosas como no hablar claro de su pasado, hacer comentarios fantasiosos sobre como los perciben otras personas para provocar celos o simplemente ocultar información.

Lo más preocupante de este tipo de violencia es que una vez puesta en marcha la relación de acoso es muy difícil que la víctima pueda identificarla y peor aún, que pueda salir de ella por sí misma, siendo necesaria la intervención de alguien externo.

Negar que lo que ocurrió ocurrió, llamar loca a la víctima, acusarla de haber olvidado algo que nunca pasó o decirle que nunca dijo algo que efectivamente dijo, son parte de un método muy eficaz para manipular y sobre todo para anular sus sentimientos y opiniones.

La violencia psicológica es igual de dolorosa que la física y su peligro está en que no identificamos estos abusos como violencia, ya que no hay golpes, es por eso que en lugar de huir, la víctima se queda con la esperanza de que todo pueda mejorar, pero tenemos noticias: no va a ser así.

Para que una persona violenta cambie lo primero que tiene que hacer es reconocer que tiene un problema y después de eso iniciar un trabajo de decontrucción complejo. No nos engañemos, un violentador no va a cambiar porque te vea sufrir, eso solo le da más herramientas para seguir con ese terrible juego.

Finalmente es importante señalar que el gaslighting se utiliza para deslegitimar y anular a las personas con un discurso fuertemente feminista o político en general, pues logrando que crean que están “locas” no sólo dudan de sí mismas sino que también se encuentran con que deben primero demostrar su cordura antes de poder establecer una discusión argumentada.

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dimefolk

Diseñadora de modas, marketing y publicidad, supervisora de nubes y gato de Srödinger. No sé escribir.
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