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Digan no a los micromachismos

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Como lo dicta la costumbre, empezaré por hablar del tema definiendo el término.

¿Qué es micromachismo?
“Es un nivel especialmente perverso del machismo ya que se refiere a acciones sencillas, del día a día, que no favorecen la igualdad. El psicólogo argentino Luis Bonino fue uno de los primeros en definirlo como un machismo de menor intensidad. Consiste por ejemplo dar por hecho que quien tiene que cocinar es la mujer.”

 

Pero aunque parezcan tan inofensivos en realidad son más graves de lo que parecen:

Este término designa a las sutiles e imperceptibles maniobras y estrategias de ejercicio del poder de dominio masculino en lo cotidiano, que atentan en diversos grados contra la autonomía femenina. Hábiles artes, trucos, tretas y manipulaciones con los que los varones intentan imponer a las mujeres sus propias razones, deseos e intereses en la vida cotidiana.

Son de uso reiterado aun en los varones “normales”, aquellos que desde el discurso social no podrían ser llamados violentos, abusadores o especialmente controladores o machistas.

Muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales incorporados y automatizados en el proceso de “hacerse hombres”, como hábitos de acción/reacción frente a las mujeres. Otros en cambio sí son conscientes, pero todos forman parte de las habilidades masculinas desarrolladas para ubicarse en un lugar preferencial de dominio y control que mantenga y reafirme los lugares que la cultura tradicional asigna a mujeres y varones.

Los modos de presentación de los micromachismos se alejan mucho de la violencia física, pero tienen a la larga sus mismos objetivos y efectos: garantizar el control sobre la mujer y perpetuar la distribución injusta para las mujeres de los derechos y oportunidades.

Algunos ejemplos:

– Creer que colaborar en las labores del hogar te hace mejor pareja, cuando son responsabilidades compartidas y no viene al caso hacer alarde de este apoyo.

– El color rosa para las niñas y el azul para los niños.

– Explicarle a una mujer algo sin que ella pida ayuda, simplemente pensando que no lo sabe hacer por ser mujer.

– Cuando asumen que las mujeres somos heterosexuales y nos preguntan por el novio.

– Creer que una mujer tiene que estar guapa siempre.

di no a los micromachismos

“Bonita como su mamá. Inteligente como su papá”

¿Qué podemos hacer para eliminar estos comportamientos de nuestro entorno?

Creo que lo primero es cuestionarnos, detenernos un momento a pensar qué cosas que vemos como normales no lo son, por ejemplo, decirle a nuestra pareja que no use una prenda o esforzarnos demasiado por vernos bien siempre, dándole prioridad a nuestra apariencia sobre nuestras capacidades.

Definitivamente es una tarea personal, pero el trabajo para que las mujeres logremos ser inmunes a estas acciones es tarea en equipo, así como que los hombres desactiven los micromachismos de sus comportamientos y se habitúen a reconocerlos para motivar cambios hacia la apertura igualitaria.

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dimefolk

Diseñadora de modas, marketing y publicidad, supervisora de nubes y gato de Srödinger. No sé escribir.
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